Sí, fue un cotejo que dejó más de una enseñanza. A ganadores y perdedores. También a The Strongest (no por nada Eduardo Villegas lo vio desde las graderías), que en algún tiempo deberá recibir al equipo brasileño. En lo que a Bolívar respecta —cuya remontada es digna del más amplio elogio— supo, en la segunda parte, superar sus errores y, de paso, arrasar a un rival que volvió del descanso no sólo agotado físicamente, sino erróneamente convencido que la tarea estaba hecha.
No obstante, en el periodo inicial el dueño de casa volvió a mostrarse como una estructura muy permeable de mitad de cancha hacia atrás. Y es un rubro a ser corregido para la competencia de Liga. Como también la facilidad con la que pierde balón a poco de recobrarlo.
Fue, asimismo, la Academia de la última fracción —más agresiva con Cardozo y Yecerotte en el campo— una conjunción de voluntad para olvidar el resultado global (o, si se quiere, la clasificación) y enfocarse exclusivamente en el partido.
El cuadro visitante se relajó en demasía —al extremo de cometer una falta penal innecesaria, la que generó el tanto de la victoria celeste— y eso no dejó de ser llamativo, sobre todo por los quilates de sus integrantes. Seguramente ameritará un análisis con vistas a la actuación del 4 de abril. Aparte, Ney Franco, su entrenador, deberá considerar la cantidad de veces que el oponente creó oportunidades de gol y las dos o tres muy buenas tapadas de Rogerio Ceni, sin olvidar que el madero devolvió un estupendo envío de Lorgio Álvarez.
Y es de imaginar, por otra parte, que la dirección técnica aurinegra tomó nota puntual de más de un aspecto, como el referido, por ejemplo, a las dificultades que muestra el Sao Paulo a la hora de defenderse en lanzamientos de esquina.
Pasó de ser, para Bolívar, un juego de marcador severamente adverso a un triunfo revitalizante, lindante con lo épico. El pase a la fase de grupos estaba cuasi consumado luego del episodio en el Morumbí, pero eso no impedía —y así ocurrió— encarar la revancha con orgullo y rebeldía (definición de William Ferreira para la actitud del capítulo final). A la postre, una despedida bastante más que digna.
Óscar Dorado Vega es corresponsal en Bolivia de Fox Sports.






