Hace 50 años, un día como hoy, el estadio Hernando Siles estuvo repleto, tal como ocurrió el martes. Y frente a frente estaban las mismas selecciones —con hombres diferentes—, cara a cara buscando una victoria clave. La historia dice que fue la “verdadera final” del Sudamericano de 1963, un torneo que Bolivia ganó en condición de invicta y desde entonces lo exhibe como único título de su historia.
Marzo de hace 50 años se recuerda por esa epopeya del fútbol boliviano, y en particular la última semana del mes, que fue decisiva. Vaya casualidad que cinco décadas después, con diferencia de sólo dos días, volvieron a enfrentarse anteayer en el mismo escenario —remodelado, claro está—, por un partido de eliminatorias mundialistas (1-1) y en circunstancias completamente diferentes —Argentina casi clasificada y Bolivia virtualmente eliminada de Brasil 2014—.
La selección Verde había partido con un empate sorpresivo (4-4) ante la considerada selección más débil del torneo, la ecuatoriana. Fue en La Paz y la gente se quería “comer” a los jugadores por no haber debutado con un triunfo. Días después fue a Cochabamba para su segundo partido, y el Félix Capriles fue testigo mudo de un triunfo (2-1) sobre Colombia, y de un crecimiento en lo futbolístico que devolvió las esperanzas.
De pronto, Bolivia pasó a ser favorita con la victoria en Miraflores sobre Perú (3-2), que era uno de los equipos fuertes del certamen, y lo ratificó días después en el Capriles al vencer a Paraguay (2-0). Mientras tanto, Argentina había derrotado a Colombia (4-2), pero luego tropezó ante Perú, que le ganó 2-1. Sin embargo se recuperó ante Ecuador (4-2) y derrotó con comodidad a Brasil (3-0), por tanto si después le ganaba a Bolivia tenía todo para dar la vuelta olímpica.
El jueves 28 de marzo de 1963, el equipo boliviano dirigido por el brasileño Danilo Alvim saltó al gramado de Miraflores decidido a todo, pleno de ambición para disputar el partido más importante del Sudamericano.
El primer tiempo acabó empatado a dos: Fortunado Castillo había abierto la cuenta para Bolivia a los 11 minutos, aunque la igualdad fue obra de Rodríguez a los 28’. Ramiro Blacut volvió a desnivelar con un estupendo disparo (33’), sin embargo de nuevo Rodríguez puso el empate (35’). El segundo tiempo transcurrió entre nervios y sin goles, además la igualdad no era un buen resultado para ninguna de las dos selecciones.
Y llegó la otra historia que contar: el penal fallado por Max Ramírez cuando el partido moría y el renacer —después del córner— gracias al cabezazo de Camacho, que le dio la victoria a la Verde (3-2) y cuasi el título, que sería alcanzado días después en Cochabamba con un triunfo sobre Brasil (5-4).
El domingo se recordarán las Bodas de Oro de aquel logro, sin embargo el partido contra Argentina fue el más importante. El recuerdo volvió como si fuera ayer por una simple razón: 50 años después volvieron a enfrentarse en el Siles.
Camacho hizo el gol en el final
Wilfredo Camacho estuvo el martes en el Siles viendo el partido Bolivia-Argentina y siguiendo a Messi como todos. Más allá del resultado final, fue inevitable para él retroceder en el tiempo y acordarse lo ocurrido hace 50 años. Fue el autor del gol que le dio el triunfo a Bolivia sobre Argentina (3-2) y el que encaminó a la selección nacional hacia el título de 1963.
El libro 50 años de la epopeya, entregado hace unos días por Cucho Vargas en homenaje a los campeones, rememora ese momento mágico: “De pronto, carga penetrante por la derecha y Blacut que elimina a Cardozo y levanta centro que intercepta con la mano, dentro del área, Griguol. Penal. Evidente. Protestas argentinas. Más que por la justicia del fallo, creemos que porque sabían que de ser convertido, la derrota era inevitable.
Ramírez al frente. Varios de sus hombres de espaldas al arco de Andrada. Sin querer mirar. Andrada nervioso, recorriendo su arco de un lado a otro. Atándose los botines. Guerra de nervios para el Chino. Silencio sepulcral en el estadio. Tensión que se multiplica y la orden de (el árbitro) Yamasaki. (El penal) Se ejecuta deficientemente. Casi al centro. Andrada pone las manos y el balón se va al córner. Tribunas enmudecidas y abrazos para el golero.
Va a terminar el partido y Castillo ejecuta el córner desde la izquierda. Todavía atinamos a observar a Camacho alentando a Ramírez. De pronto, el cabezazo con alma y vida casi al borde del área. Gol camachista. De corazón. De enorme corazón. Delirio en las tribunas enloquecidas con el tanto que le daría el campeonato a Bolivia. Vibra el país todo ante la conquista. Nada ni nadie puede impedir ya la victoria boliviana”.
Señor Fútbol alista un homenaje
El suplemento de los viernes, Señor Fútbol Marcas de La Razón, será publicado por única vez en sábado, este 30, como un homenaje a la selección boliviana campeona sudamericana de 1963. Ese día se llevará a cabo en Cochabamba una sesión de honor para distinguir a los exfutbolistas, que al día siguiente cumplirán las Bodas de Oro de aquella gesta lograda el 31 de marzo en Cochabamba, hace 50 años.
Señor Fútbol rememorará en esa edición especial los seis partidos que Bolivia jugó durante el certamen, para ello ha apelado a publicaciones de la época. El suplemento contará con un abundante material fotográfico, testimonio de los mejores momentos del único logro boliviano a nivel internacional. Lorenzo Carri, Cucho Vargas, Tito de la Viña y Luis Lazarte, que presenciaron el certamen, han preparado columnas exclusivas con sus propias vivencias.
El gran capitán de la selección boliviana, Wilfredo Camacho, concedió una entrevista rememorando el acontecimiento; además, otras figuras de entonces han retrocedido en el tiempo para dar su testimonio. Usted conocerá, uno a uno, cuál fue el aporte que dio cada jugador para la obtención de la corona y podrá recordar al inolvidable Danilo Alvim, el técnico brasileño que dirigió a Bolivia a la obtención del título.





