La estadounidense Diana Nyad, que hizo historia al cruzar a nado 170 kilómetros del estrecho que separa a Cuba de Estados Unidos, en unas 53 horas y sin jaula protectora en un mar plagado de tiburones, cantó ayer “misión cumplida” al lograr su sueño.
Con la piel muy quemada y con los labios aún inflamados, Nyad mostró su emoción ante decenas de cámaras, fanáticos y periodistas en un hotel en Cayo Hueso, la ciudad más al sur de Estados Unidos y las más cercana a las costas de Cuba, en Florida.
“Mi mantra fue ‘encontrar un camino’ (…) Hoy digamos que soy más una historia sobre el espíritu humano que una historia deportiva”, dijo al referirse a todas las descripciones que leyó ayer sobre su hazaña en las páginas deportivas de la prensa estadounidense.
Nyad completó el lunes el cruce del Estrecho de Florida, que separa la isla de Cuba de la península de Florida en Estados Unidos, convirtiéndose en la primera persona en atravesarlo a nado sin una jaula de protección contra los tiburones, después de pasar 52 horas y 54 minutos en el agua, y cumplió así su sueño en el quinto intento desde hacía 35 años.






