Argentina ganó la semifinal a Holanda con “corazón, alma e inteligencia táctica”, según el volante Javier Mascherano, quien fue la figura en el triunfo por penales de la Albiceleste para colocarse en la finalísima de Brasil 2014.
Javier Mascherano fue el líder moral en la victoria de Argentina. El futbolista del Barcelona español estuvo muy activo durante los 120 minutos reglamentarios y demostró ser un portento físico para parar las acometidas del combinado de Luis Van Gaal.
Mascherano fue la referencia en la zona medular argentina y arengó a sus compañeros hasta el punto de reunirlos durante la media parte de la prórroga para que dejaran hasta el último aliento sobre el terreno de juego por su país. Al final, el trabajo del volante argentino dio sus frutos y puso a su selección en una final de un Mundial, 24 años después.
“Si hay algo que merecía este grupo era esto. Jugamos un partido brillante, no le tuvimos miedo a nada y sabiendo que el domingo nos jugamos el partido de nuestras vidas. El fútbol argentino está donde se merece estar”.
Mascherano fue como un león, dejó el alma y en una de las últimas jugadas le quitó el gol dos veces, lanzándose al piso, al holandés Arjen Robben, en un partido en el que los entrenadores, tanto el holandés Louis Van Gaal como el argentino Alejandro Sabella apostaron al error ajeno.
“Hoy (por ayer) demostramos cómo teníamos que jugar una semifinal del Mundo. Lo hemos jugado con el corazón, con alma, pero con una inteligencia táctica impresionante”, reiteró Mascherano, que tuvo una entrega descomunal durante los 120 minutos que terminaron sin goles.
El volante, con más de 100 partidos en la selección albiceleste, aseguró que haber llegado a la final ante Alemania en el Maracaná significa que ahora hay que jugar “el partido más importante de nuestra carrera” de futbolista.
Leo, cerca del título que le falta
Como Maradona
Leo Messi ha vivido los últimos años el peso de ser continuamente comparado a Diego Maradona, el mejor jugador argentino de todos los tiempos. Pero tras lograr el pase a la final del Mundial de Brasil-2014, tiene ocasión de acercarse al mito. A Leo solo le falta un paso, la final contra Alemania el domingo, para igualar el título de Maradona, que fue campeón con Argentina en México-86.
Bien controlado
La Pulga trató de cansar a los defensas, pero los holandeses estuvieron demasiado organizados como para dejarse sorprender por el astro del FC Barcelona. “Jugamos contra Argentina, no contra Messi”, declaró el martes Louis van Gaal, aunque el seleccionador holandés preparó un dispositivo defensivo para que el ‘10’ argentino tocase lo menos posible el balón.
Igual Robben
Arjen Robben, la figura de Holanda, cambió continuamente de banda para tratar de ganar espacios, pero siempre chocó con Marcos Rojo o con Pablo Zabaleta, y cuando lograba superar a los laterales, llegaban Martín Demichelis o Javier Mascherano al corte para marcarlo.
Óscar Dorado Vega: Cuando llueve las estrellas no se dejan ver
Argentina y Holanda jugaron y esperaron el error del adversario. Y la falla nunca se produjo luego de dos horas de acciones tensas, estudiadas, calculadas de antemano, disputadas con una gran dosis de hombría.
Por eso, en medio de la lluvia caída en San Pablo, las estrellas no emergieron. Messi y Robben quedaron envueltos en la marca. Lo intentaron, pero no pudieron. El holandés, por ejemplo, pudo desequilibrar en el minuto 90, pero Mascherano —un león en el terreno de la lucha, de no dar por perdido ningún balón— se lo impidió gracias a un esfuerzo titánico.
Y sí, vimos un auténtico cotejo de semifinal (no como el de anteayer). Parejo, por sobre todo. Pensado y aplicado al cien por cien o más. Sin desequilibrio de las individualidades, excepto en el caso de Romero, que tapó dos de los cuatro penales a los que se sometió. De algo le habrá servido al arquero —en materia de conocimiento de los ejecutantes— su paso profesional a nivel club por el fútbol holandés.
La Albiceleste reivindicó al fútbol de América. Y se metió a la final del domingo, ofreciendo tanta o más disciplina táctica que la del oponente. Porque si los caminos estaban clausurados de mitad de cancha hacia adelante no cabía ningún descuido del centro para atrás. Prevaleció el contragolpe. El esperar y recuperar. El achique de espacios. El toque y toque sin horizonte diáfano. El control del balón como prioridad absoluta.
Holanda optó por la cobertura hombre a hombre. Los de Sabella apuntaron al freno en zona, distribuidos correctamente a lo ancho del campo. Entonces, la elaboración se hizo tibia a raíz de la interrupción con la que chocaron los pensantes. Los pases entre líneas no abundaron. Todo lo contrario. De ahí que lo distinto —lo que marca diferencia— no tuvo lugar. Y podían seguir toda la noche (dio la impresión) sin vulnerarse…
De lo conceptual a lo emocional. Eso acontece en las prórrogas, durante las que el físico ya no concede respuestas adecuadas. Y a la definición extrema se arriba con enorme tensión a cuestas. Ahí el espíritu del que sí ya fue campeón mundial dos veces afloró por sobre el tres veces frustrado aspirante. Cuatro remates impecables y dos grandes atajadas (en la víspera Van Gaal no le hizo sitio a Krul, el héroe frente a Costa Rica) señalaron el camino correcto, el único despejado, a Río de Janeiro.
Óscar Dorado Vega es corresponsal de Fox Sports en Bolivia.






