Oriente Petrolero se adueñó del clásico cruceño al vencer 1-0 a Blooming, al que le quitó el invicto anoche en el estadio Tahuichi Aguilera; además, el albiverde escaló a la cuarta posición del torneo Clausura e ingresó al grupo de los que se postulan para el título liguero.
El cotejo tuvo dos tiempos diferentes: el primero fue bastante equilibrado, pero con la diferencia de que los albiverdes anotaron el gol; y el segundo, con los blooministas como protagonistas, pero sin saber definir.
La primera parte fue trabada en la mitad de la cancha; en los primeros 20 minutos Blooming tomó la iniciativa y contó con las más claras opciones de gol, por ejemplo cuando a los 15 minutos Hugo Bargas superó a Mariano Brau y Ronald Raldes, sacó un remate, pero encontró la buena atajada de Marcos Argüello, quien desvió al córner.
Sin embargo, a los 29 minutos se produjo una rápida salida de los orientistas con Alcides Peña, quien mandó el esférico en profundidad para Carlos Áñez, éste levantó el centro y Yasmani Duk anotó de cabeza, superando a Miguel Hurtado y Hugo Suárez.
El cuadro celeste trató de reaccionar, pero su rival no le permitió acercarse a su portería.
En el complemento, Blooming volvió a tomar la iniciativa y generó las mejores opciones de gol. Oriente retrocedió sus líneas y jugó al contragolpe.
Si bien el conjunto celeste dominó territorialmente el cotejo y tuvo el control del balón, la faltó precisión para concretar.
Hasta los volantes de marca se fueron al ataque y el entrenador Erwin Sánchez, que salió expulsado, ordenó el ingreso de todos sus delanteros. El guardameta de los albiverdes, Marcos Argüello, pasó algunos sofocones.
A los 36’, Carlos Saucedo estuvo cerca de anotar el segundo, pero el golero Hugo Suárez respondió con seguridad.
En el último cuarto de hora, los celestes se fueron a buscar el empate con todo y al no poder ingresar con balón dominado, acudieron a remates de distancia o centros, en uno de ellos Almirón falló en la puerta del arco.
Oriente aguantó tratando de cerrar todos los espacios y jugó con la desesperación de su tradicional rival, que a medida que pasó el tiempo se mostró más impreciso y sin puntería.






