En su regreso a Primera, el Alavés asaltó el Camp Nou y noqueó, por 1-2, al campeón de Liga, el Barcelona, un equipo que este sábado fue poco reconocible, no sólo por alinear un once plagado de no habituales, sino también por la falta de identidad en su juego.
Salió el Barça sin Messi ni Luis Suárez y con una alineación que empezaba y acababa con dos debutantes: Cillessen, en la portería, y Alcácer como ‘9’ de referencia.
Y, en poco minutos, el Alavés demostró por qué no ha perdido todavía esta temporada y solo había encajado un gol -en el Calderón- en las dos primeras jornadas del campeonato.
Pellegrino armó un once con una línea de cinco y otra de cuatro hombres defendiendo muy atrás y envió un avisó a su excompañero Luis Enrique: si el Barça quería ganar hoy en el Camp Nou tendría que derribar un muro.
Los azulgranas, aunque recuperaban rápido y no dejaban salir al Alavés, se enredaban en el monumental atasco que los jugadores rivales creaban en su línea de tres cuartos.
El conjunto alavesista apostó por cerrar los pasillos interiores, pero el Barcelona, empecinado a entrar hasta el corazón del área, parecía renunciar a desbordar por banda.
Neymar, 111 días después de su último partido con el Barça, parecía haber olvidado como deleitaba a la afición culé cuando se ponía la camiseta azulgrana. Sin chispa, sin desborde y sin esa personalidad que parece agrandarse cuando no vive a la sombra de Messi, no se echó el equipo a la espalda como otras veces.
Rakitic, en dos ocasiones, y Arda intentaron asustar al portero visitante, pero tenían el punto de mira muy desviado, y solo un tiro de Aleix Vidal obligó a intervenir a Pacheco para enviar el balón a córner. Ese fue el único disparo que los locales hicieron entre los tres palos en toda la primera mitad.






