Carlos Leonel Trucco lloró de rabia en Lima. “Lo que yo quería era estar en el camarín, pisar la cancha del Siles como hace 25 años. Esa era mi ilusión. A mi edad, uno piensa que es ahora o nunca más”.
La combinación aérea que eligió para trasladarse desde México —donde radica— hasta Bolivia le jugó una mala pasada. El retraso en la primera estación se hizo interminable. Las horas pasaron y todo el tiempo perdido fue irremediable.
Trucco —el jugador más querido de la afición boliviana en 1993— aterrizó en la capital peruana y se puso “como loco” a buscar un vuelo que lo trajera a La Paz a tiempo para estar en ‘El partido de la gratitud’, que los seleccionados de 1993 jugaron anoche en el estadio Hernando Siles para conmemorar los 25 años de la clasificación al Mundial de Estados Unidos 1994.
“Me quiero morir, de verdad. Aparte de que las opciones eran mínimas en cuanto a vuelos, no había espacios”, se lamentó ayer en contacto con Marcas.
En su desesperación pensó en tomar una combinación hasta Juliaca y de ahí seguir por tierra. “¿Me alcanzan las horas?”, decía.
Su único consuelo será compartir hoy con sus compañeros de 1993 la cena que fue preparada justo en el día que se recuerdan las Bodas de Plata.
“Yo quería pisar por última vez el gramado del Siles, volver a ver a la gente, eso hubiera sido lo más lindo”.
(19/09/2018)






