César Farías lleva doble ventaja para ser elegido como seleccionador nacional con respecto a otros candidatos: por una parte, el venezolano conoce el medio; y, por otra, sus pretensiones económicas se ajustan al presupuesto que maneja la Federación Boliviana de Fútbol (FBF).
Uno que podría hacerle sombra es el peruano Roberto Mosquera, con trayectoria en Wilstermann y recientemente en Royal Pari, club al que renunció esta semana. Si bien su nombre es manejado por la FBF, no con la determinación como para ofrecerle el cargo.
Farías llegó al país en abril de 2016 traído por The Strongest, del cual se marchó tras ser campeón con el Tigre y dirigir la Copa Libertadores de América de 2017; sin embargo, regresó al club en 2018, lapso en el que también se abrió camino y fue DT interino de la Verde. En ese sentido, su conocimiento sobre la realidad del fútbol boliviano es amplio.
“No solo conoce a los seleccionables del club al que dirigió, sino que también sabe sobre las características del resto de los futbolistas que actúan en el país, cómo piensan y cuál es la forma de trabajar con ellos”, según una fuente del Comité Ejecutivo de la FBF.
Aunque es un técnico más caro que Eduardo Villegas, despedido la semana pasada por la Federación, Farías no está lejos de ajustarse al presupuesto que maneja la entidad, unos 600.000 dólares anuales, cifra que incluye a todo el cuerpo técnico.
“Hay otras opciones que llegaron, pero los técnicos piden un montón de plata, unas condiciones que están muy alejadas de la realidad que tenemos en el país, así que lógicamente serán descartados”.
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(22/08/2019)






