Al fútbol boliviano le quedan 10 jornadas por disputar para que concluya la temporada. Cuatro ya fueron suspendidas y viene una más, porque a estas alturas se da por descontado que una quinta correrá la misma suerte.
“Imposible que se juegue a media semana, no hay condiciones para organizar los partidos”, dice Rolando Aramayo, miembro del Comité Ejecutivo de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF).
No es culpa del fútbol en sí. Como el país atraviesa una difícil situación política y social, todo lo demás queda en segundo plano. Así, no hay una luz al final del túnel y los dirigentes ya no saben qué hacer.
Han pasado ya dos semanas sin que la pelota ruede en las canchas. Está comenzando la tercera. El 19 de octubre —un día antes de las elecciones generales en el país— se disputaron los cotejos de la fecha 16, ahí fue cerrada la cortina del Clausura y no se la ha vuelto a abrir.
La FBF, por intermedio de sus instancias de la División Profesional, tuvo que levantar las jornadas de la 17 a la 20. Y en las siguientes horas hará lo propio con la 21, en principio programada para el miércoles y jueves venideros.
De esa manera, tampoco se disputarán los cotejos: Destroyers vs. Always Ready, Blooming vs. Real, San José vs. Bolívar (miércoles); Nacional vs. Royal Pari, Aurora vs. Wilstermann y The Strongest vs. Oriente Petrolero (jueves). En tanto, Guabirá vs. Sport Boys fue programado para el domingo 17 de noviembre.
Con ellos son 35 partidos suspendidos. No hay otra, debido a que no están dadas las condiciones para que se jueguen.
“En el supuesto de que la situación política del país encuentre una solución hasta este lunes (hoy) igual sería difícil tener lista la logística para que los clubes organicen una programación de fútbol”, agrega Aramayo.
Es un problemón. De por sí, como estaba programada, la recta final del campeonato ya estaba apretada con fechas para disputarlas los fines y mitades de semana. Ahora está asfixiada, con el riesgo de tener que jugar cada 48 horas para ponerse al día. Encima está la fecha FIFA en la que la selección nacional tiene por ahora dos ineludibles compromisos internacionales que afrontar, contra Chile y Panamá. Dejarlos sin efecto de momento no es posible.
Los dirigentes no manejan otra posibilidad que no sea la de reprogramar las jornadas suspendidas. O sea, cuando vuelva el fútbol, tocarán los partidos que estén programados para entonces. En medio de ello, habrá que poner las otras fechas.
“La única salida que manejamos será la convocatoria a una reunión de Consejo Superior cuando estén dadas las condiciones para hacerlo y ahí se acordará la reprogramación”, dice Freddy Téllez, director general ejecutivo de la FBF.
Ni pensar, además, en suspender definitivamente la competición. No jugar la totalidad de las fechas implicaría vulnerar la normativa FIFA. Por tanto, hay que llegar hasta el final, premiar a los ganadores con la clasificación a las copas internacionales y castigar a los perdedores con el descenso a través de la actividad deportiva.
“El Clausura y todos los torneos del fútbol boliviano que hubieran sido suspendidos después de haber comenzado tienen que terminarse jugando, eso dice la norma”, enfatiza Aramayo.
Pero por ahora no hay visos de una solución. Ni siquiera pueden ser reunidos los delegados de los 14 clubes. Hay que seguir esperando.
(04/11/2019)






