Campeón con Wilstermann, el cambio ha sido brusco para Fernando Saucedo. “Hasta pensé en irme” confiesa uno de los buenos refuerzos que trajo Always Ready con la idea de ser campeón.
Ya está bien adaptado. “Vivo feliz en La Paz”, asegura.
Sus inicios, el debut en el profesionalismo, los saltos que dio en ese ámbito y sus nuevos sueños están aquí.
—¿Eres Tahuichi, no?
—Todo comenzó en el colegio Don Bosco con niños de mi edad, luego me vieron jugar en una fraternidad con mi hermano y me llevaron a la Academia Tahuichi Aguilera con el profesor Modesto Castedo, quien me becó, así que ya no pagué pensiones. Creo que fue la mejor academia en mucho tiempo, aunque ahora se quedó un poquito o quizás otras la están equiparando. Todo lo que pasé ahí fue hermoso, por ejemplo se dio mi primer viaje en avión. Todo lo que viví en la Tahuichi, desde 1999 hasta 2007, fue hermoso.
Luego pasé a Oriente, donde debuté a los 17 años. Tuve mucha suerte y condiciones porque a los 10 días de llegar al club ya me hizo jugar el técnico Buenaventura Ferreira, entonces lo sentí muy fácil, me metieron de golpe y respondí. Ese año fui titular.
—La mayoría de los jugadores dice que es al revés, que debutar es difícil…
—Me siento un tipo con mucha suerte, aparte de que siempre fui muy dedicado a esto. No tomo un solo trago, duermo temprano, he dejado las fiestas de lado desde joven para jugar al fútbol. Repito: tuve suerte al debutar rápido, luego me afiancé y fueron años excelentes en Oriente y en Wilstermann, donde pasé la mejor época de mi carrera. Ahora Always, al traerme a La Paz, me hizo sentir valioso. Con Wilster gané títulos, una clasificación histórica a cuartos de final de Copa Libertadores y todo ello influyó para llegar a la banda roja, aparte de que yo aposté por venir a La Paz.
—¿Vas camino al fútbol del exterior?
—Sí, ahora lucharé por emigrar. Creo que es algo pendiente. Hubo posibilidades, pero yo quiero ir a un fútbol competitivo. Me ofrecieron algunos países, pero yo quiero jugar en donde te exijan, que es lo que te permite crecer. Creo que hay que ir a un fútbol de primer nivel sin importar el dinero, en donde pueda conocer el nivel del primer mundo.
—Pero eso sí que es complicado para un boliviano…
—Es muy difícil, por ello me saco el sombrero y reconozco a los jugadores que han llegado a jugar en Brasil o Argentina, como es el caso de Milton Melgar, quien estuvo en los dos más grandes argentinos; o Marcelo Martins, quien ahora ha vuelto a Brasil. Todo eso es asombroso, porque uno sabe que salir del fútbol boliviano cuesta demasiado.
—¿En ello tiene que ver que el nivel no es bueno?
—Es un tema complicado, porque realmente desde abajo necesitamos mucha más formación. Recuerdo haber jugado un Sub-15 ante equipos de Argentina, Uruguay, Brasil, pero no me marcaban mucha diferencia, podía pelear el torneo. Pero llega la Sub-20 y nos caemos, ahí ya es increíble la diferencia, siendo que enfrentamos a los mismos jugadores. Creo que hay un tema formativo de fondo, pues hay diferencia cuando ellos empiezan a jugar en sus ligas. En Argentina, Uruguay, Brasil, a los 17 ya están formados, mientras que nosotros recién maduramos a los 25.
—¿Es mentalidad, preparación, etcétera?
—Seguro que sí, porque la formación física, mental y psicológica es distinta. Uno ve el nivel de formación en Brasil, vi el predio del Sao Paulo, y es impresionante todo lo que tienen para trabajar con juveniles, entonces ahí comienza la gran diferencia con otros.
Pero es innegable que en Bolivia hay un recambio generacional, es decir, nuevos valores que reemplazan a los de antes…
Yo creo que sí va cambiando, porque el tema económico ha mejorado también, el tema de infraestructura en algunos clubes se lo está trabajando bien como en Blooming, que hace una gran labor de formación y los resultados son los jugadores que están sacando. Si los clubes se dedican más y mejor al tema de divisiones menores, vamos a mejorar mucho. Hoy podemos pelear quizás no con potencias mundiales como Brasil y Argentina, pero con otros países sí se puede.
—Se habla de diferencias incluso de presupuesto, sobre todo cuando toca jugar copas internacionales, ¿es tan así?
—Pesa muchísimo. No es lo que te va a marcar si vas a salir campeón o no, pero es una de la partes fundamentales; porque si hay un equipo que tiene mucho dinero, compra jugadores de equipos de menor presupuesto; lamentablemente el tema dinero es sumamente importante. Las mejores ligas del mundo son las que mejor pagan y se llevan a los mejores, no hay secretos en esto.
—¿Qué nos van a deparar las eliminatorias para Qatar 2022?
—Ahora siento que hay una gran expectativa, que el cuerpo técnico que hay está tratando de inculcar una mentalidad ganadora en el futbolista boliviano, en creer que podemos. Nos hacen notar que el boliviano puede, entonces uno tiene que creérsela.
—Como ocurrió en 1993…
—Esa era otra manera de eliminatoria. Hoy nosotros tenemos que escribir nuestra historia y tenemos que cambiar de mentalidad.
—¿Cómo es tu presente en Always Ready?
—Excelente. En un principio me costó mucho, hasta pensé en irme, pero ya había jugado el primer partido ante Guabirá. Fueron tres semanas que sufrí bastante por el cambio, lo sentí porque en Cochabamba tenía todo, prácticamente era un ídolo; sin embargo ya me acostumbré, ya me adapté, estoy totalmente consustanciado con lo que son La Paz y El Alto y estoy en una excelente condición. He marcado goles, he hecho asistencias, entonces eso hace que uno se sienta tranquilo. Creo que pasé la prueba, no soy el indicado para decirlo, pero por lo que estoy haciendo considero que sí y lo siento así.
—Always es puntero, pero los demás están ahí… ¿Qué clase de torneo es éste?
—Bueno, se ve un torneo atípico y hermoso, creo que vamos a pelear hasta lo último, va a ser apretadísimo todo, una lucha de partido a partido. En lo particular, ahora que estoy adaptado, creo que puedo seguir mejorando porque además voy conociendo más a mis compañeros. En Wilstermann jugaba de memoria, sabía exactamente dónde iba a correr cada uno, aquí eso toma tiempo. Sé que la gente de El Alto es muy exigente al igual que la dirigencia del club, pero puedo dar mucho más e ilusionarme con pelear por un campeonato para El Alto
—¿Cómo fue el cambio para tu familia?
—Fuerte, sobre todo para mi hijo. Iba (en Cochabamba) al kínder, tenía sus amigos… Para todos fue durísimo. Quise irme, pero mis compañeros y las buenas personas que están a mi lado me hicieron ir para adelante. No creí que me iba a costar tanto adaptarme, pero ahora estoy bien y ello repercutirá también en la selección. Antes la cabeza la tenía en otra cosa, jugué muy mal mi primer partido en Always, es que la gente piensa que nosotros somos máquinas y debemos rendir donde estemos porque nos pagan, pero no es así.
—¿Te gusta La Paz?
—En el tema geográfico es una ciudad hermosa desde donde se mire y luego el cariño que me fui ganando de la gente. Otra de las cosas es la tranquilidad con la que vive uno, vivo feliz en la ciudad de La Paz y ojalá se concrete el sueño de ser campeón con Always, clasificar con la selección al Mundial y poder ir a jugar al exterior, esos son los objetivos.






