Si hay algo que destacar de la vida institucional de Real Santa Cruz es su estadio propio, que lo convierte, sin ser un «grande» del fútbol, en el único club cruceño con esa infraestructura, un escenario para unas 15.000 personas, de los pocos privados que hay en Bolivia, aparte de su complejo deportivo.
Con ese inocultable orgullo, el Real cruceño cumple este domingo 58 años de vida institucional (3 de mayo de 1962), un aniversario que lo encuentra de regreso en la máxima categoría del fútbol profesional boliviano, a la que subió en 2020 como subcampeón de la Copa Simón Bolívar del año anterior.
Fundador de la Liga en 1978, el cuadro albo fue pocas veces protagonista de primera línea en los torneos nacionales, como en 1985 y 1996, cuando fue el ‘equipo sensación’ : segundo en un torneo detrás de Bolívar y ganador del otro, sobre The Strongest, respectivamente.
En el primero de esos años jugó la final de uno de los torneos ante la Academia, que después de empatar (0-0) el último partido jugado en el estadio Félix Capriles de Cochabamba, le ganó en los penales por 5 a 4.
En ese Real notable estaban, entre otros, Emilio Ludueña, Sergio Rivero, Erwin Romero, Álvaro Peña, Luis Enrique Padilla, Lorgio Blanco y Juan Ernesto Lezcano.
En 1996, venciendo a The Strongest en la final, Real fue primero. Si el sistema hubiese sido como el de ahora se habría convertido en campeón nacional por primera vez, pero entonces los campeones eran anuales y solo le alcanzó para clasificarse a un hexagonal final ganado por Bolívar, por delante de Oriente Petrolero.
Internacional
El cuadro albo obtuvo el derecho de jugar la entonces Copa Conmebol, en la que disputó la primera fase con el argentino Lanús.
Ese equipo dirigido por el brasileño Sergio Batista contaba con jugadores como: Sergio Galarza, Sergio Rivero, Armando Ibáñez, Mario Pinedo, Milton Melgar, Celio Alves, Edú Monteiro, los hermanos Alvaro y José Peña y Jasson Rodríguez.
“Mentiría si diría que no, claro que soñaba con reaparecer así en el fútbol, dándole una clasificación internacional a Real Santa Cruz, íntimamente demostré mi valía a quienes no la apreciaron y creo que fui útil en la ambición que tuvimos en el equipo”, dijo aquella vez (16 de julio de 1996) Álvaro Peña.
Galarza, un joven de de 20 años, tuvo uno de los arcos menos vencidos, con 20 goles en contra en 19 partidos. Fernando Alba disputó todos los juegos, mientras que Monteiro fue su goleador con 6 anotaciones.
Esos últimos dos logros, el institucional con su estadio y el deportivo de 1996, fueron alcanzados durante la presidencia de Juan Carlos Durán, un empresario y expolítico que tuvo sobre todo la visión de dotarle a su club de un escenario propio, inaugurado en 1997.
El club supo priorizar durante años su crecimiento por encima de los triunfos en la cancha, y aunque no le han faltado problemas que ponen en riesgo incluso parte de su patrimonio, se mantiene en pie.
Real era denominado el quipo ‘criollo’ porque antes solo contaba con jugadores bolivianos, lo que cambió con el transcurrir de los años.
Bajo la presidencia de Carlos Sánchez, hoy por hoy está de regreso 15 años después. Tiene como entrenador a José Enrique Peña y una de sus figuras es el argentino Marcelo Román.
(03/05/2020)






