Introducción: la penosa imagen del Tigre en la Libertadores provoca la salida del técnico Illanes. La dirigencia puso el termómetro en el vestuario y observó un desgaste/molestia del plantel con el entrenador potosino. Con Illanes jugaban los de siempre. La marginación de jugadores como Marvin Bejarano y el maltrato hacia el español David Mateos pararon los orejas de sus compañeros. El nuevo, Luis Orozco, no cambia el dibujo pero si algunos titulares: Torres vuelve al lateral derecho; Valverde retorna a la zaga central junto a Castillo; y Rudy Cardozo aparece por el costado en el tridente junto a Ramiro Vaca y Jeyson Chura con Reinoso de punta. Palmaflor de Thiago Leitao tratará de juntarse y tratará de tener la pelota. No lo va a conseguir salvo en contados tramos del partido.
Nudo: la primera parte regala la otra cara de The Strongest, la que tantos quisieron ver frente a Boca Juniors. Es un Tigre dinámico, rápido, eficaz que sentencia fácilmente. La presión alta retorna a la idea de juego, así como la proyección de los laterales, especialmente Sagredo por izquierda. Castro también eleva su nivel de juego y ofrece el último pase filtrado, marca de la casa. Chura traza diagonales, sale a la contra con velocidad y se convierte en el hombre del “match” con gol y asistencia. Wayar se desdobla y ofrece paredes, llegando incluso a marcar el tercero, festejado con rabia, esa bronca que no apareció nunca frente a los xeneizes. Las sociedades por banda afloran de nuevo con las parejas Torres-Cardozo y Sagredo-Chura. Rudy y Jeyson alternan de lado constantemente para desequilibrar. Lo que no cambian son la desatenciones atrás y la falta de equilibrio, lo que provoca dos cosas: el descuento de Palmaflor y una discusión cuando los jugadores se retiran al vestuario.
Desenlace: la segunda parte sobra. El Tigre manda a parar pensando en el miércoles en Guayaquil frente a Barcelona. Un nuevo pase de Castro para Chura pone fin a todo antes de tiempo. Entonces, Orozco aprovecha para los cambios: Arrascaita ya no entra por Raúl sino por Chura; el “Toro” Blackburn por el goleador Reinoso; el español Pastor por Rudy; y su compatriota Mateos por Castillo. Cuando el ex central del Real Madrid toca la primera pelota en su era atigrada, bajan los aplausos de los estoicos espectadores que soportaron frío y postergación. Es también un mensaje para Illanes.
Post-scriptum: el Tigre es el nuevo puntero y el flamante entrenador paraguayo, Gustavo Atilano Florentín, deberá elevar la autoestima de un plantel tocado; deberá buscar pronto su manera de jugar y limar sobretodo ese malestar de la era Illanes para sacar lo mejor de cada jugador. Y deberá trabajar las falencias defensivas. La Copa será otra historia.






