Introducción: el “Turco” Asad cambia el “dibujo” y abandona la línea de tres, jugando al despiste con Olimpia. Enoumbá de lateral derecho, Cabrera y Edemir de centrales y Flores de lateral zurdo forman la defensa. El entrenador de Always Ready se sabotea así mismo pues pierde salida con los carrilleros de su esquema anterior: Ramallo y Vander. En el medio la cosa no cambia: Machado y Saucedo con Arce de enganche. Arriba Ramallo y Sanguinetti se pegan a la banda con Ovejero de nueve. Es un inesperado 4-3-3. Olimpia la tiene más clara: dos líneas de cuatro, un enganche y un punta (Recalde y González).
Nudo: la “banda roja” comienza apretando y Saucedo, el hombre misil, estrella una pelota en el palo. La presión alta da pocos resultados pues los paraguayos saltan líneas con los pelotazos, buscando -con Estigarribia- la espalda de Enoumbá, un extraño lateral derecho. Sanguinetti y Ramallo no sienten los costados y Arce se ve obligado a bajar hasta campo propio para crear volumen ofensivo. Los laterales tienen miedo de subir y nunca hacen el dos contra uno: las sociedades Enoumbá-Ramallo y Flores-Sanguinetti no aparecerán nunca. Las perdidas de pelota son constantes y el “millonario” queda partido al medio, siendo un equipo muy largo. El empate sobre el final de la primera parte es un espejismo. Antes entra Galindo por Arce, pero Samuel no es el “Conejo”, no tiene su movilidad y su dinámica.
Desenlace: en el descanso, Asad se arrepiente y vuelve a la línea de tres centrales (Cabrera-Enoumbá-Edemir) para colocar otra vez a dos carrileros (Flores y Ramallo) por los costados, abriendo cancha. La mitad luce más desequilibrada que nunca pues Galindo se mete casi de nueve, ni crea ni defiende. Lo único que no cambia son las perdidas que regalan contragolpes para que Olimpia mate el partido. Tardará en hacerlo hasta el final en el enésimo contragolpe obsequiado por el local. El único que sigue a lo suyo es Saucedo que estrella otra bola en la madera. Con la brújula totalmente extraviada, el “Turco” protagoniza un carrusel de cambios inexplicable: Mosquera por Machado; Robert Hernández por Edemir. El medio queda más desierto aún. El venezolano se coloca de carrilero por izquierda para terminar el partido de extremo por derecha donde hace más daño. Toda una sinrazón. Vander y Algarañaz entran por Sanguinetti y Ovejero. A estas alturas, el caos y la anarquía (con tres cambios de “dibujo” y jugadores) confunden a absolutamente todos.
Post-scriptum: el CAR regala un partido por equivocaciones groseras de su técnico, que terminan de provocar desconcentración y errores. En un grupo loco, Always debe ahora viajar a Venezuela para ganar al Táchira en su cancha. Será al todo (seguir en la Libertadores) o al nada (quedar fuera incluso de la Sudamericana). Asad y la “banda roja” alteña tienen una ocasión de lujo para reivindicarse.






