Introducción: con el fútbol boliviano paralizado y amenazado de intervención por la Conmebol, el Tigre está obligado a ganar para llegar vivo a la última fecha de la Libertadores. Florentín monta una línea de tres centrales (Castillo-Marteli-Valverde); dos carrileros (Torres y Sagredo); tres al medio (Richet-Vaca-Barbosa); y dos delanteros (Reinoso y Blackburn), la parejita de moda. El nuevo técnico de Santos dice que jugar en la altura de La Paz es “inhumano”. El “Peixe” necesita puntuar para no complicarse en su última visita contra Barcelona en Guayaquil.
Nudo: The Strongest sale a matar o morir. Los primeros 20 minutos del partido son una locura. Luego se arma otro “match” tras la rigurosa expulsión por doble amarilla del uruguayo Gonzalo Castillo. Cuatro claras llegadas al arco brasileño (con Torres volviendo a su mejor nivel) se convierten en dos goles, por obra y gracia de Rolando Blackburn. El “Toro” gana todo por alto, pivotea, asiste y regala tantos a Reinoso y Barbosa. Son sus mejores 20 minutos desde la llegada al Tigre: ¿es la hora de perdonar al panameño, el hombre tranquilo? Con la ventaja de 2 a 0 y la roja, el “Derribador de campeones” se atrinchera sin rubor. El paraguayo Florentín monta dos líneas de cuatro al medio y Blackburn arriba en solitario. El sacrificio de Jair es encomiable, por delante de Sagredo, defendiendo el costado izquierdo. En el arco, Vaca vuelve a recordar con tres atajadas sus mejores días, pasados ya los cuarenta. Hay «Dani» para rato.
Desenlace: la segunda parte arranca con monólogo estéril de un Santos que no encuentra los espacios. Solo de un disparo formidable a la salida de un corner llega el descuento para poner emoción y nerviosismo. Faltan 25 minutos para el final. Si el Tigre no sufre/hace sufrir no es el Tigre. Entonces Florentín quita a Barbosa y Blackburn para meter a Arrascaita (de nuevo como enganche como en su etapa bolivarista) y al hermano de Sagredo. La línea de cinco da un aire a los gualdinegros que comienzan, por fin, a montar contragolpes, desperdiciados en tres ocasiones. Nada importa a estas alturas.
Post-scriptum: El Tigre, corajudo como en sus mejores noches, sigue vivo en la Copa, deja en suspenso el grupo C y tendrá que ir a por el milagro en la Bombonera contra Boca para soñar con quedarse en la Libertadores o lograr el tercer puesto que da derecho a la Sudamericana. De momento resucitó que no es poco. De momento volvió a ser ese Tigre que lucha y enamora.






