Introducción: son los dos últimos partidos de la era Farías. El venezolano comenzó dobleteando su trabajo como técnico de The Strongest y de la selección. Firmó un jugoso contrato con el anterior presidente de la Federación que dejó a ésta atada de pies y de manos. Farías S.A. es entrenador, empresario y dueño de un equipo de fútbol y vela siempre por sus intereses personales. También será recordado por protagonizar brotes violentos por su falta de control de ira. Su mayor logro es mostrar cifras. Sin embargo, los números hablan por sí solos: en 27 partidos con la “verde” hasta hoy (20 oficiales y 7 amistosos) solo ganó siete y perdió 17. Para enfrentar a una Colombia urgida, Farías opta por colocar no a los mejores futbolistas de Bolivia en la actualidad sino a un plantel sub 23 (con dos debutantes: Cordano –en vez de un Viscarra en mejor momento- y Montenegro). ¿Fin? Estadísticas, negocios. De quemar jugadores hablamos otro día.
Nudo: Bolivia se mete atrás con nueve hombres defendiendo; incluso el nueve Menacho se coloca en banda derecha para tapar las subidas de Fabra, el lateral zurdo colombiano. Lejos, muy lejos, quedó el falso discurso de Farías de jugar de tú a tú frente los rivales fuera de casa. A las primeras de cambio, Luis Díaz, la sensación del poderoso Liverpool, rompe la cadera del carrilero Enoumbá para demostrar las abismales diferencias en velocidad entre el fútbol moderno y nuestro “lenteja” balompié. Farías no ha dispuesto doble marca/ayudas sobre Díaz. Una pobre Colombia se atasca, sin claridad/creación/gol, hasta que llega otra gambeta de Díaz (de nuevo contra el hombre de Always Ready) para poner sobre el final de la primera parte el 1-0. La selección de Rueda es Díaz y diez más. Por eso está con pie y medio fuera de Qatar.
Desenlace: Bolivia mejora con la entrada de Ramiro Vaca y Jaume Cuéllar pero no remata al arco de Ospina. Colombia necesita golear para mejorar el “average” con respecto a Perú y Chile, sus rivales para llegar al repechaje. Lo va a lograr a duras penas (3-0).
Post-scriptum: la “verde” recibe el próximo martes a Brasil en el Siles. Luego llegarán dos años para trabajar en silencio pues no volveremos a competir en evento oficial hasta la Copa América 2024. Es hora de iniciar el enésimo proceso, ojalá que no sea para vender humo. Italia no estará en el Mundial, Bolivia –la nueva “Cenicienta”- tampoco.







