Introducción: la Copa es un torneo que estorba. No se sabe para que sirve. En la semana del clásico, perjudica aún más. El Tigre (y Bolívar) juegan en jueves con la cabeza en domingo. Formosinho aprovecha para cambiar el esquema y ver al mexicano Leonel López. Vuelve al arco Viscarra. En la banca se quedan Ursino, Ortega, Triverio y Castillo. Chura ni aparece.
El nuevo dibujo es un 4-1-4-1. López va de ocho; Isnaldo es interior y Arrascaita jugará más por dentro que por afuera. Hay quinientos hinchas de Real Santa Cruz en la cancha de Guabirá. La Ultra Sur cruceña dice presente. Hace calor, hace calor, el Tigre tiene la receta para estar mucho mejor.
Nudo: el equipo del portugués va de menos a más en la primera parte. Tiene varios elefantes (que nadie quiere ver) en la habitación: carece de laterales; algunos de sus extranjeros no aportan (Isnaldo y Arias son los casos más extremos); y es Triverio/Ortega dependiente. El partido es feo, cortado, pateado. La pelota es la víctima propiciatoria.
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Formosinho aprovecha el partido para lograr respuestas: ¿quién es el tercer central? ¿Carrasco o Pedraza? ¿merece más minutos de titular Quaglio que aprovecha bien el “match”? Las otras preguntas deberían tener otro destinatario: ¿quién ha fichado a Denilson Valda? ¿quién ha contratado a Leonel López que juega en la posición de Ursino? Por cierto, el mexicano -con la 29 en la espalda- todavía (es pronto) no justifica su llegada.
Desenlace: la segunda parte también ve a un Tigre de menos a más con un Real Santa Cruz con más entusiasmo que fútbol. En el descanso entran Ortega, Ursino y Pedraza. A la hora lo hace Triverio. El dibujo, entonces, cambia para jugar con un 4-4-2 y doble nueve. Existe un The Strongest con Triverio y otro sin Triverio. Con ellos sobre la cancha, el gualdinegro empata (con golazo de Arrascaita tras trepada de Torres) y aprieta para una victoria que no llegará nunca.
Post-scriptum: el Tigre llega al clásico del domingo con certezas y dudas. Tiene un onceno y una manera de jugar definida. Es el único equipo que no se ha “reforzado”: ni López ni Valda serán titulares frente al club Bolívar. Si mira a la banca, no tiene variantes que hagan la diferencia.
Formosinho quisiera dejar a Ortega fuera del onceno titular pues sabe que no puede aguantar el colombiano un ritmo alto durante los noventa minutos pero también sabe que sin el diez pierde mucha sorpresa y fútbol. En el Tigre las habas están contadas y con estos bueyes tiene que arar la tierra. Tiene que poner velas a sus dos santos salvadores: San Enrique y San Michael. Y esperar que jugadores como Ursino, Arrascaita y Chura vuelvan a ser los mismos, sin tanta laguna.
(20/07/2023)






