Introducción: estamos mil quinientas personas en el Siles. Jugar en la tarde del sábado de la Entrada Folklórica Universitaria no es una buena idea. Pero ya sabemos que la televisión manda y los hinchas -sin voz ni voto- obedecen. O no. Más allá de eso, existe un desapego del pueblo stronguista respecto a su club: la mala actuación en el clásico y una creciente resistencia a la gestión del presidente Montes hacen el resto.
Formosinho prueba otro dibujo: 4-1-4-1. Es decir, prueba a juntar a Quiroga de cinco con Ursino por delante a su derecha (de ocho) y el mexicano López (de diez) por su izquierda. ¿Qué creen que pasó? No funcionó. Atlético Palmaflor llega a La Paz a duras penas: con tres sueldos sin cobrar, con una semana sin entrenar. Palmaflor es la palmaria demostración de que sobran equipos en el lánguido campeonato profesional de fútbol.
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Nudo: la primera parte del Tigre es para el bostezo y los pitos, para una siesta invernal con sol pálido alumbrando la gélida tarde paceña. Es un gualdinegro monótono, impreciso, tibio, anodino. Las “fieras” se meten atrás como se refugia la selección boliviana cuando juega de visitante: es un 5-4-1 ultradefensivo/mezquino. El mexicano López es elegido por el portugués Formosinho para jugar de Ortega. Su (única) virtud es el toque (rápido) de primera (a veces bien; a veces mal). El único “refuerzo” de Montes no es tal. El otro ni siquiera juega.
El primer disparo del Tigre al arco de Adorno (a no confundir con el filósofo alemán) es de Bustos, a la media hora. Si, de Bustos. La primera vez que Roca llega a línea de fondo será para centrar, será para que Ursino aparezca como fantasma en el segundo palo y haga un injusto uno a cero.
Desenlace: en los baños un stronguista me dice: “¡qué mal juega nuestro Tigre!”. Tienes razón, cuatito de la villa. No hay juego colectivo/sociedades. La mano de Formosinho fue un espejismo. Entonces entra Ortega (a no confundir con el filósofo español) y la película cambia. El colombiano le cambia la cara al Tigre. Y no solo eso: hace mejores a sus colegas.
Roca sube su nivel, Ursino se destapa (rompiendo líneas), Arrascaita se despierta de la siesta… El diez filtra pelotas, tiene sorpresa y gambeta, encara, enfila vertical hacia el arco cuando quiere. López es ocho, señor Formosinho; nunca diez. Con el colombiano llega una plácida goleada que se queda corta con cuatro goles. Sin el colombiano, el Tigre es un equipo ordinario y ramplón.
Post-scriptum: The Strongest, tras una primera parte de martirio, resucita tras la crucifixión del clásico y sigue allá arribita en la punta. Es terriblemente Ortega/Triverio-dependiente. Uno tiene la magia; el otro tiene el gol.
(30/07/2023)







