A Emilio Uquillas le brillan los ojos cuando ve entrar a Juan José, su hijo menor de 17 años. “Este año acaba el colegio”, dice y recibe cariñoso a su retoño que llega a casa. “La paternidad fue una cosa totalmente nueva, maravillosa, una experiencia increíble”, afirma el ecuatoriano representante de la CAF-Banco Interamericano de Desarrollo, en Bolivia.
“Mi esposa, Inés, y yo nos casamos en 1987 y en 1989 nos fuimos a vivir a México por estudios. Al regresar íbamos a cumplir cuatro años de matrimonio y ella me dijo: ‘Es hora de que tengamos un bebé’, me quedé pensativo y le dije: ‘Sí’. Así llegó Martín, el primer hijo”.
Martín tiene 25 años en la actualidad, es arquitecto y trabaja en Atlanta (EEUU). A él le sigue María Clara, quien a sus 22 años estudia Economía y Ciencias Políticas en Nueva York (EEUU). El menor es Juan José, que quiere ser médico. Todos nacieron en Ecuador.
“Ser padre es aprender cada día porque cada hijo es diferente y cada uno tiene su carácter, particularidades y distintas afectividades. Cada hijo regala un aprendizaje”.
Uquillas aprovecha esta entrevista y le da gracias a su esposa por la crianza de sus hijos. “El 90% de esta tarea se la llevó la madre porque les dio todo. En nuestro esquema familiar, Inés dedicó su vida a los chicos, les dio lo mejor en su crecimiento espiritual. Como padre lo que se aprende es a respetar la individualidad de los hijos”.
Juan José interviene y dice que su padre les entregó a él y a sus hermanos muchos regalos de vida, entre ellos el tener hábitos saludables, con ejercicios y buena alimentación.
