Encaje, seda, pedrería… piel y sensualidad marcaron el esperado desfile de Victoria’s Secret, evento que en su XXII edición dio color a Shanghái.
En pasarela, 55 modelos desfilaron la fina lencería, siempre ataviadas con alas, colas, coronas y plumas, elementos que, como cada año, las hacían parecer irreales.
Así estos seres subieron y bajaron por el escenario, una estructura que se eleva acorde a un juego de luces según la temática de cada uno de los seis segmentos, un montaje digno de un desfile que ha costado cerca de 12 millones de dólares.
Fuentes: lavanguardia, vanityfair.com y elespectador.com
