Al comenzar un nuevo empleo, uno se siente entusiasta, creativo y es productivo; pero con el tiempo, el rendimiento y la eficacia decaen.
Pero, ¿cómo volver a ser productivo?, y si nunca lo fuiste, ¿cómo serlo? Lo primero es hacer lo que te gusta. “Dentro de lo posible, es mejor que las personas trabajen o desarrollen su carrera en aquello que les agrada y les hace feliz”, aconseja Rubén García, coach personal.
Por su parte, Diego Flores, psicólogo organizacional, dice que la motivación es la clave. “Se debe alentar a mejorar en sus propias marcas sin necesidad de que aumenten su tiempo laboral”. Esta idea también es reforzada por el coach personal.
Los malos hábitos, el tiempo, la constancia y la recreación son los aspectos que se deben reforzar para ser más productivos, según los expertos. Aquí, algunos consejos prácticos:
Mejora en:
Mayor calidad que cantidad: No por tener una lista infinita de quehaceres significa que una persona es más productiva. Prioriza tus asuntos pendientes y no te obsesiones por cosas ‘secundarias’, de esta forma reducirás tu agotamiento y ansiedad.
Una cosa a la vez: Recuerda el dicho ‘el que abarca mucho, poco aprieta’. Si haces muchas cosas a la vez, ten por seguro que pocas cosas saldrán bien. Es mejor concentrarse en hacer una tarea y terminarla con resultados positivos.
Terminar lo que se inicia: No dejes asuntos incompletos y mide tu rendimiento por la cantidad de tareas que terminas exitosamente. Así tu cabeza no explotará de la tensión.
Malos hábitos: Existen costumbres que son contraproducentes a tu desarrollo laboral. Por ejemplo están las distracciones como el chequear constantemente el smartphone o hacer las cosas a última hora, sin planificar y para salir del paso. Evita los interminables cafés y charlas con tus compañeros.
Tiempo mal usado: Bien dicen por ahí que el tiempo es lo más valioso que se tiene, así que no lo malgastes. Organiza mejor las actividades que tendrás durante la jornada.
Toma descansos: Ten en cuenta que eres una persona de carne y hueso, y no un robot sofisticado. Tu cerebro puede mantenerse atento 90 minutos y después deberás tomar un descanso de 15 minutos para que vuelvas a rendir al máximo otros 90 y así sucesivamente.
Fuente: Rubén García (Coach Personal) y Diego Flores (Especialista en psicología organizacional)
