Formas asimétricas y colores extravagantes caracterizaron las colecciones Otoño-Invierno 2020-2021 del New York Fashion Week, que se realizó el mes pasado.
“Exuberancia disciplinada”, así fue definida la colección de Carolina Herrera, que destacó por vestidos largos en colores saturados. “Mi misión y mi obsesión ha sido traer color como sea posible. Amo el color, me encantan las combinaciones de colores inusuales”, dijo el diseñador de la marca, Wes Gordon.
Óscar de la Renta también propuso vestidos largos, pero con un toque sensual y elegante. Los diseñadores a cargo, Laura Kim y Fernando García, idearon prendas en satén y terciopelo —en colores poderosos, como el fucsia—, algo arriesgadas.

Escote cuadrado en un vestido hasta el tobillo con tul por dentro, de Óscar de la Renta. 
Blazer con botones militares, blusa con volados y un bootcut, de Haite. 
Pantalón de satén con una blusa de mangas camiseras, con terciopelo en la cintura.
Khaite, junto a la creadora neoyorkina Catherine Holstein, diseñó una colección inspirada en el centro de Manhattan del Siglo XXI y en la película After Hours.
Los tejidos vuelven en otoño e invierno con una apariencia de “hecho a mano”, así lo propuso Gabriela Hearst con una colección sustentable y que no escatima en lujos.
Al parecer, el tejido está de moda, así como el cuero, que ha regresado para quedarse por tiempo indefinido.

Un abrigo car coat (ni largo ni corto) cruzado y tejido, es una propuesta de Hearst. 
Tejidos con flecos en colores fuertes, como amarillo y arcoíris, por Hearst. 
Falda amarilla de cuero con botones, un tejido y chaqueta frisada, por Coach.
Fuentes: AFP, hola.com, vogue.com y grazia.es
