Una declaración de uno de los presos de Guantánamo revela que la huelga de hambre se inició por una intensa ronda de registros y tratamiento irrespetuoso del Corán, algo que no había ocurrido desde hacía “4 o 5 años”.
Obaidullah, reo afgano, acusado de ser un experto en explosivos de Al Qaeda y con más de una década en el penal, relata en una petición judicial firmada el 27 de marzo que lleva desde el 6 de febrero en huelga de hambre en protesta por el trato recibido durante esa semana. “He visto personas al borde de la muerte ser trasladadas para ser alimentadas por la fuerza; he visto hombres toser sangre, ser hospitalizados, perder la conciencia, debilitados y fatigados”.
Lo más molesto fue el trato que los uniformados de la prisión dieron al Corán. “Yo y otros detenidos vimos a los soldados estadounidenses revisando las páginas del Corán y tratándolas de manera ruda. Esto constituye una profanación”, opina Obaidullah. El recluso, que pasó de 75 a 56 kilos de peso, explica que los guardias les confiscaron objetos personales, libros, cartas, fotos familiares o comunicaciones con sus representantes legales.
Desde el inicio de la huelga, dice, “las condiciones han empeorado” por lo que han continuado negándose a ingerir alimentos. “No hay esperanza de salir jamás de aquí”, asegura Obaidullah.






