La alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, afirmó ayer que la mutilación y profanación de cadáveres que pueden estar ocurriendo en el conflicto en Siria constituyen no sólo actos atroces, sino también crímenes de guerra.
En las últimas horas la prensa internacional reveló la existencia de un video que circulaba desde hace algunos días por internet, en el que aparece un rebelde sirio que supuestamente extrae el hígado y el corazón del cadáver de un soldado del régimen de Bachar al Asad y se lleva el segundo de estos órganos a la boca con intención de darle un mordisco.
“Juramos a Dios que comeremos vuestros corazones e hígados, soldados de ese perro de Bashar”, dice el hombre en las imágenes difundidas en YouTube que despertaron la indignación de organizaciones y gobiernos del mundo.






