El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció ayer que el jefe de la agencia tributaria del país ha dimitido con motivo del escándalo por la discriminación fiscal contra grupos conservadores.
Obama se dirigió a los ciudadanos desde la Casa Blanca en un intento por atajar las críticas hacia su Administración, inmersa también en otras crisis por el atentado en Bengasi y las acusaciones de espionaje a la agencia de noticias Associated Press, según El País de Madrid.
Aseguró que “los ciudadanos tienen todo el derecho a estar enfadados” por el trato discriminatorio al que el Internal Revenue Service (IRS), el organismo encargado de la recaudación de impuestos, sometió a grupos políticos conservadores. “No toleraré este tipo de comportamiento en ninguna de las agencias gubernamentales, pero mucho menos en el IRS”.
El Mandatario estadounidense reiteró, como hiciera el pasado lunes, que la agencia debe operar bajo unos estándares de “integridad absoluta” y que las prácticas discriminatorias denunciadas por una investigación del Inspector General son “intolerables e inexcusables”.
Las autoridades federales han abierto una investigación de las prácticas de la agencia tributaria por discriminar en contra de grupos políticos conservadores, sometiéndolos a un mayor escrutinio que al resto. La Administración Obama ha adoptado tres medidas para responder al escándalo. La primera de ellas es la dimisión del jefe del IRS, Steve Miller, “para recuperar la confianza en la agencia”.






