El norte de Alemania y Hungría multiplicaron sus esfuerzos ayer para contener el peligro de unas inundaciones históricas que obligaron a evacuar a miles de personas y que también afectan a varias regiones de Europa Central, donde en República Checa dos personas se ahogaron elevando a diez el número de muertos en este país.
La crecida de las aguas en Europa Central provocó pérdidas multimillonarias con viviendas destruidas, fábricas anegadas e infraestructuras devastadas. Hungría todavía esperan que el punto máximo de la crecida se produzca el lunes en Budapest, donde a primera hora de la mañana el río debería batir todos los récords registrados (hasta 8,60 metros).






