La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) inscribió el Monte Fuji, mundialmente conocido por su cono volcánico coronado por la nieve, en la lista del Patrimonio Mundial subrayando la importancia de la montaña para la cultura japonesa.
“El Fujisan (monte Fuji), cono volcánico solitario, a menudo coronado por la nieve, se eleva sobre los pueblos, el mar y los lagos bordeados de árboles, inspiró a los artistas y poetas, y es desde hace siglos un lugar de peregrinaje”, señala la Unesco. “La forma cónica casi perfecta del monte Fuji coronada por la nieve inspiró a los artistas de principios del siglo XIX, que produjeron imágenes que trascienden las culturas y permitieron dar a conocer la montaña a través del mundo y tener una profunda influencia en el desarrollo del arte occidental”, continúa.
La parte inscrita por la Unesco incluye la cumbre de la montaña y, en las laderas hasta la base, siete santuarios, albergues que reciben peregrinos y un grupo de “fenómenos naturales reverenciados” (manantiales, saltos de agua, un pinar y árboles moldeados en la lava).
El volcán, a unos 100 km al suroeste de Tokio, se eleva a 3.776 metros y su ladera sur cae hasta la orilla del mar en la bahía de Suruga.






