El papa argentino Francisco inició su revolución pacífica con la limpieza del controvertido banco del Vaticano (IOR), cuyos mayores dirigentes se vieron obligados a renunciar por un escándalo de corrupción y sospechas de blanqueo.
La renuncia de los dos dirigentes del IOR resultó inevitable después de que aparecieran publicadas por la prensa interceptaciones telefónicas en las que se los escuchaba organizando la introducción ilegal en Italia de 20 millones de euros depositados en un banco suizo procedentes de un fraude fiscal, según la Fiscalía italiana.
Desde 2010, la Guardia de Finanzas, la Policía Tributaria, y la Fiscalía de Roma investigan el IOR por estar involucrado en operaciones oscuras de blanqueo de dinero y corrupción. Unas seis investigaciones judiciales han sido abiertas en los últimos años por la Justicia italiana contra el banco del Vaticano por irregularidades y transacciones sospechosas.






