Decenas de miles de personas saludaron ayer con gritos de euforia el lanzamiento del “chupinazo” o cohete desde el balcón principal del Ayuntamiento de Pamplona (norte de España), que marcó el comienzo a las tradicionales fiestas de los Sanfermines.
El concejal socialista Eduardo Vall prendió la mecha del cohete al grito de “San Fermín, San Fermín”. Las personas, vestidas de blanco con un pañuelo rojo atado al cuello, el atuendo tradicional, saludaron con gritos de euforia el comienzo de los Sanfermines, levantando muchos sus vasos de vino en señal de brindis.
El “chupinazo” abre nueve días de intensa fiesta en las calles de Pamplona, con los encierros taurinos, que atrae a cientos de miles de visitantes.






