Ariel Castro, acusado de secuestrar a tres jóvenes durante más de una década en la ciudad de Cleveland (EEUU), aceptó hoy la condena a cadena perpetua, sin opción a libertad condicional, más 1.000 años de prisión para evitar ser ejecutado.
Durante una audiencia preliminar, la defensa de Castro llegó a un acuerdo con la Fiscalía que evitará continuar con el juicio y una posible sentencia a pena de muerte para Castro, que se enfrentaba a 977 cargos en su contra.
«¿Usted entiende que nunca volverá a salir de la cárcel?», preguntó el juez a Castro durante la audiencia, a lo que éste contestó un rotundo «sí».
Castro, un desempleado exconductor de autobús de 52 años y origen puertorriqueño, fue inculpado de violación y cuatro secuestros, el de las tres jóvenes mujeres Amanda Berry, Gina DeJesus y Michelle Knight que mantuvo cautivas por una década, y el de Jocelyn, la pequeña niña de seis años que el acusado tuvo con Berry.






