El secuestrador de Cleveland Ariel Castro fue sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad anticipada por el secuestro y violación de tres mujeres que mantuvo cautivas por diez años en su casa de Ohio.
El juez impuso la pena y afirmó que Castro no saldrá nunca de la cárcel por los cargos de homicidio agravado —debido a que puso fin al embarazo de una de sus cautivas—, así como por cientos de otros delitos que incluyen secuestro y violación.
El 26 de julio, Castro se declaró culpable de 977 cargos, incluidos la muerte de un feto por pegar a una de las mujeres y múltiples violaciones, para evadir la pena de muerte a cambio de pasar el resto de su vida en prisión.
Durante una declaración ante el tribunal, Castro confesó —y por momentos con lágrimas en los ojos— ser adicto al sexo y estar enfermo. “No soy un monstruo. Soy una persona normal. Sólo estoy enfermo. Tengo una adicción como un alcohólico tiene una adicción”, expuso Castro, quien fue arrestado el 6 de mayo después de que Amanda Berry, de 27 años, lograra escapar de su casa con su pequeña hija Jocelyn, de seis años.
La Policía encontró luego a otras dos cautivas en la vivienda: Gina DeJesus, de 23 años, y Michelle Knight, de 32. Las tres mujeres habían sido raptadas en incidentes separados en 2002, 2003 y 2004. Los agentes encontraron unos 42 kilos de cadenas, que servían para atar a las mujeres por los tobillos. Durante años, las tres sufrieron constantes golpizas y violaciones.






