El informe sobre cultivos ilícitos de la Oficina de Naciones Unidas para la Droga y el Delito (UNODC) de 2012 destaca que en Colombia hay una tendencia de los productores de coca a abandonar esos cultivos para dedicarse a la minería ilegal.
Esta actividad de extracción, desempeñada por grupos ilegales y que no tiene que ver con la actividad artesanal, “se viene manifestando cada vez con más fuerza como una nueva forma de ilegalidad”. Este fenómeno es “clave” a la hora de promover el diseño de estrategias y políticas, indica la ONU.
El informe señala que la extensión de suelo colombiano sembrado con coca se redujo en 2012 en un 25%, al pasar de 64.000 hectáreas (ha) a 48.000 ha. Por su parte, la producción total de cocaína con un 100% de pureza se redujo en un 10%.






