Al menos 200 personas, en su mayoría estudiantes, participaron este sábado en una vigilia para clamar justicia por la muerte de un artista colombiano de 18 años que murió el martes víctima de una descarga eléctrica por un Taser usado por la Policía de Miami Beach.
Alzando patinetas, pancartas pintadas con spray de grafitis y camisetas con el rostro de Israel Hernández-Llach, concurrieron al lugar donde el martes en la mañana el artista murió tras recibir un disparo eléctrico en el pecho por parte de un policía. “¡El arte no es un crimen!”, dijo a la multitud Gina Stevenson, una joven de 17 años. “La Policía no puede responder disparando con Taser o con otra arma para detener a un niño que está haciendo un grafiti”, afirmó Florencia, otra compañera de escuela.






