Al menos 56 soldados y policías murieron ayer en tres ataques de presuntos miembros de Al Qaeda contra posiciones militares y de las fuerzas de seguridad en el sur de Yemen, según fuentes oficiales.
Los ataques fueron cometidos en la provincia de Chabwa. El balance más sangriento fue causado por el estallido de un coche bomba en un campamento del Ejército que mató a 38 militares encargados de la seguridad de los campos petroleros de la región. Simultáneamente, cerca de Ataq, “un kamikaze al volante de un coche bomba se hizo estallar antes de llegar a su objetivo, un retén del Ejército” en Al Nusheima, situado más lejos, afirmó una fuente militar, que añade que “diez soldados murieron” en la explosión. Los atacantes “capturaron a militares” después de ese ataque, según testigos. Un tercer ataque contra un campamento de las unidades especiales de las fuerzas de seguridad mató a ocho policías en Maifaa.






