La Convención para la Prohibición de las Armas Químicas entró ayer en vigor en Siria, que se ha convertido en el Estado 190 de la organización, y donde se encuentra una misión de inspectores internacionales para desmantelar el arsenal del régimen de Bashar al Asad.
Sobre el terreno, la entrada en vigor no afectará al equipo de expertos de la OPAQ y de la ONU que está en Siria. La fuente recordó que fue el régimen de Damasco el que solicitó su ingreso en la OPAQ y pidió que se aceleraran los trámites para hacerlo.
El desarme químico se produce en el marco del acuerdo alcanzado en septiembre entre Estados Unidos y Rusia para evitar una intervención militar estadounidense en Siria, tras el ataque con armas químicas del 21 de agosto de este año contra barrios de la periferia de la capital siria, que causó al menos 1.000 muertos.






