Los Hermanos Musulmanes propusieron un diálogo para salir de la crisis en Egipto, una actitud que contrasta con su anterior negativa a contactar con las autoridades desde el derrocamiento en julio del presidente Mohamed Mursi.
La Coalición para la Defensa de la Legitimidad —que engloba a los Hermanos y otros grupos— planteó el diálogo a “todas las fuerzas políticas y de la sociedad”, si bien volvió a rechazar el golpe de Estado.
Según un comunicado, los simpatizantes del depuesto presidente pidieron la vuelta de la “legitimidad”, pero, a diferencia de otras veces, no exigieron su regreso al poder.
Militares. Además de expresar su oposición a que los partidarios del exmandatario Hosni Mubarak vuelvan al poder, los islamistas responsabilizaron al Ejército de la inestabilidad y el contrabando de armas, y exigieron que no intervengan en la escena política y vuelvan a los cuarteles “para defender las fronteras”.
“Cualquier diálogo serio necesita detener la campaña del odio y las detenciones, y liberar a todos los presos”, aseguró el representante de la cofradía Mohamed Ali Bishr.
Los islamistas también aludieron a la necesidad de respetar las protestas pacíficas, los grupos opositores y el pluralismo político, después de la presión a las manifestaciones contra el golpe militar.






