Decenas de miles de opositores ucranianos tomaron ayer la plaza de la Independencia de Kiev para pedir la dimisión del presidente del país, Víctor Yanukovich, y de su gobierno, en la protesta más multitudinaria desde la Revolución Naranja de 2004.
Hasta medio millón de personas, según los partidos opositores convocantes, y 150.000, de acuerdo con el Ministerio del Interior, acudieron a la principal plaza de Kiev, después de romper las barreras colocadas por la Policía desde que la madrugada del sábado disolviera violentamente a los manifestantes allí acampados.
Mientras los dirigentes opositores anunciaban ante los congregados el comienzo de una huelga general en Ucrania, tenían lugar violentos incidentes en calles aledañas, donde grupos de descontrolados o provocadores trataron, y en algunos casos lograron, tomar edificios oficiales.
Los efectivos antidisturbios consiguieron rechazar dos veces a los manifestantes que intentaron atravesar el cordón policial que protegía el complejo gubernamental, situado a escasos centenares de metros de la plaza de la Independencia.
La Policía, según imágenes de video difundidas en internet, consiguió arrebatar a los manifestantes una excavadora con la que en dos ocasiones intentaron abrirse paso hacia el complejo.
Las fuerzas de seguridad tampoco permitieron llegar hasta el complejo presidencial a una caravana de 300 vehículos que iban tocando las bocinas en señal de apoyo a la protesta.






