El presidente de Ucrania, Víctor Yanukóvich, abrió una ventana al diálogo con la oposición, pero no renunció a la mano dura, ya que la Policía dispersó por la fuerza a los manifestantes que bloqueaban los edificios públicos en Kiev pidiendo su renuncia por haberse negado a integrar la Unión Europea.
Yanukóvich dio una de cal al aprobar la celebración de una mesa redonda nacional entre Gobierno y oposición para encontrar una “solución de compromiso” tras 20 días de protestas antigubernamentales. Pero también dio una de arena, ya que los efectivos antidisturbios y las tropas del Ministerio del Interior desbloquearon las sedes del Gobierno y de la Presidencia acordonadas por centenares de opositores.






