El terrorismo golpeó a Rusia con dos atentados suicidas en menos de 24 horas, los cuales dejaron más de 30 muertos en la ciudad de Volgogrado y al menos 15 de ellos en la explosión de un trolebús repleto de pasajeros por la hora.
Todo apunta a que los dos ataques terroristas en la emblemática ciudad, la antigua Stalingrado, fueron perpetrados por radicales islamistas. Líderes de la guerrilla islámica, que lucha contra rusos en el Cáucaso norte, amenazaron con una ola de ataques para impedir la celebración de los Juegos Olímpicos. Dicha actividad será inaugurada en la ciudad rusa de Sochi, dentro de seis semanas.
Sin embargo, las autoridades rusas se abstuvieron de señalar a los culpables de los atentados, aunque lo que está claro es que ambos ataques suicidas: el de domingo, en una estación de tren y con 17 víctimas mortales, y el de ayer, en un trolebús con 13 muertos, están vinculados entre sí.
“Del trolebús quedó solo la carcasa. La explosión fue de tal fuerza que reventó las ventanas de un edificio de viviendas de cinco plantas que está enfrente”, explicó el portavoz del Comité de Instrucción ruso, Vladimir Markin.
Los Gobiernos de Brasil, Venezuela, Nicaragua, entre otros, manifestaron su rechazo a los ataques y su solidaridad con la población rusa. Estados Unidos ofreció cooperación para garantizar seguridad en las olimpiadas.






