Los japoneses recordaron ayer a las víctimas del sismo, el tsunami y el accidente nuclear del 11 de marzo de 2011, los cuales dejaron 20.000 muertos y arrasaron el noreste del país.
Japón se sumió en el silencio, las miradas se dirigieron al suelo y las manos se entrelazaron, en conmemoración de ese día aciago. En Tokio, el homenaje contó con la presencia del emperador Akihito y de su esposa, así como del primer ministro, Shinzo Abe.
Según datos oficiales, 15.884 personas murieron y 2.633 figuran aún en la lista de desaparecidos tras el paso del tsunami. Cerca de 270.000 personas todavía no han podido volver a sus hogares, destruidos por el tsunami o inhabitables a causa de la radiactividad.






