El papa Francisco conmemoró ayer su primer año como pontífice lejos del mundanal ruido, en un convento en las afueras de Roma, de donde pidió con un “tuit” a sus seguidores que lo acompañen con oraciones en su tarea religiosa.
“Recen por mí”, tuiteó el Papa en su cuenta @pontifex en nueve idiomas, repitiendo la misma frase con la que sorprendió al mundo cuando apareció por primera vez, hace un año, en el balcón de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano.
El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, contó que el Papa no quiso nada especial o diferente “de lo que siempre ha hecho” en este su primer año.
El “Papa de la gente”, el primer pontífice jesuita y latinoamericano de la historia, cambió en un año la imagen de la Iglesia, sacudida por escándalos.






