El Gobierno argentino anunció ayer la reducción parcial de los subsidios a los servicios de gas y agua en hogares y comercios, excluyendo a las industrias, en el marco de una alta inflación y aumento del déficit fiscal.
La reducción a los subsidios de los servicios de agua y gas será del 20%, tras precios congelados desde 2002, y se aplicará en tres cuotas acumulativas (abril, junio y agosto), anunciaron los ministros de Economía, Axel Kicillof, y de Planificación, Julio de Vido.
Los argentinos que abonan una factura de gas bimestral en un promedio de 5 dólares pasarán a pagar en agosto 14,5 dólares. Algo similar ocurrirá con el agua potable, cuya distribución, privatizada como el gas en los 90, fue “reestatizada” en 2006. No obstante, quienes reduzcan su consumo en 20% no sufrirán ningún alza de la tarifa.
Las industrias quedaron al margen de esta reducción, así como los habitantes de la región patagónica, afectados por un clima más riguroso. El anuncio no incluyó los subsidios en el servicio de energía eléctrica, en manos privadas desde los 90.
La presidenta argentina, Cristina Fernández, aseguró que la medida “no tiene nada que ver con un tarifazo”, y que más bien “fueron pensados para el consumo de la sociedad y para la competitividad industrial”. Agregó que es una cuestión de “equidad” que “aquellos que lograron una mejor posición económica” paguen los servicios con menos subsidios, señala EFE.






