La inseguridad está entre las mayores preocupaciones de los argentinos. La reciente ola delictiva provocó el fenómeno de los “linchamientos”: 12 casos en diez días, de vecinos que intentan tomar castigo por mano propia.
El único muerto a manos de los “ajusticiadores” fue un joven de 18 años cuya familia asegura que era inocente del robo de un bolso, en una barriada pobre de Rosario (300 kilómetros al norte, en la provincia de Santa Fe).
Se presentaron casi 15 intentos fallidos de asesinato en banda en las dos últimas semanas en barrios acomodados como Palermo, de la capital, y en las provincias de Santa Fe, Córdoba, La Rioja, Catamarca y Mendoza.
Un aliado de la presidenta Cristina Fernández, el gobernador Daniel Scioli, declaró en emergencia a la provincia de Buenos Aires, que linda con la capital argentina.
Scioli, uno de los políticos mejor posicionados para las elecciones presidenciales de 2015, lanzó el sábado un plan para comprar patrulleros y reincorporar a 5.000 policías retirados al cuerpo que ya cuenta con 72.000 uniformados.
Sergio Massa, un diputado opositor al Gobierno y eventual candidato presidencial, llegó a justificar la reacción agresiva de la gente por lo que considera una “ausencia del Estado” para combatir el crimen.






