Al menos 12 personas quedaron heridas y 27 fueron detenidas en una operación realizada por unos 1.650 policías para desalojar a unas 5.000 personas que habían ocupado hacía 11 días una planta abandonada de una firma de telecomunicaciones en Río de Janeiro.
El desalojo ordenado por la Justicia, que la Policía anunció por altavoces en la madrugada poco antes de la operación, concluyó en cinco horas tras un violento enfrentamiento con los invasores, que se defendieron a pedradas e incendiaron cuatro autobuses, dos camiones, un vehículo policial y cuatro pequeñas viviendas.
La planta de la telefónica de Brasil Oi en Engenho Novo, un humilde barrio en la zona norte de esta ciudad brasileña, fue invadida el 31 de marzo y, en pocos días, centenares de familias ya se habían dividido las oficinas de la edificación y construido numerosos tugurios improvisados de madera en un extenso patio.






