La oficina del Alto Comisionado de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos condenó ayer la ejecución del mexicano Ramiro Hernández Llanas, y sostuvo que Estados Unidos violó el derecho internacional al no haberle concedido acceso a servicios consulares.
“No es solo un caso, es el último de varios casos similares que afectan a mexicanos”, dijo el portavoz del Alto Comisionado, Rupert Colville. La Convención de Viena, ratificada por 175 países incluido Estados Unidos, prevé que todo extranjero debe recibir asistencia de sus representantes consulares tras ser informado de sus derechos.
Pero el estado de Texas (Estados Unidos) niega este derecho a reclusos mexicanos, lo que ha despertado la condena de la ONU y de activistas de derechos humanos. Hernández, de 44 años, quien había sido condenado a la pena capital en 2000 por asesinato, fue ejecutado el miércoles con una inyección letal en una prisión del estado de Texas y declarado muerto a las 18.28 hora local.
Washington ha afirmado en varias ocasiones que el derecho internacional no se aplica a los sistemas de justicia de los 50 estados de Estados Unidos, pero Colville sostuvo que este argumento no era válido.






