El gobierno del presidente José Mujica ofreció a su país, Uruguay, como refugio para los niños sirios que son víctimas de la guerra en ese país, poco tiempo después de convertirse en la primera nación de Sudamérica en aceptar la propuesta de Estados Unidos de acoger a los presos de la cárcel de Guantánamo.
En declaraciones a La República, el ministro de Exteriores, Luis Almagro, afirmó que “la idea del Presidente es brindar opciones de salida de los niños y viudas con hijos, aplicando los principios artiguistas (del libertador José Gervasio Artigas) para que tengan una mejor condición de vida”.
Almagro indicó que pudo comprobar que “el 25% de los refugiados son menores de 8 años” y algunos están acompañados únicamente por su madre “y otros son huérfanos”.






