Ucrania reconoció haber perdido el control de las dos regiones insurgentes del este prorruso, Donetsk y Lugansk, lo que amenaza con abortar las elecciones. “Sinceramente, a día de hoy (por ayer) las unidades policiales no son capaces de controlar la situación en dos regiones”, admitió el presidente interino de Ucrania, Alexandr Turchínov.
Hizo estas afirmaciones después de que los prorrusos ocuparan edificios gubernamentales en la ciudad de Lugansk (el Ayuntamiento, la sede del Ministerio del Interior y la Fiscalía) y de que siguieran nuevas tomas de sedes.
Las milicias prorrusas controlan ya los principales órganos de poder en las capitales regionales de Donetsk y Lugansk y en otras ciudades, y se proponen celebrar referendos separatistas el 11 de mayo.
Por ello, Ucrania puso sus fuerzas armadas en estado de alerta máxima para impedir una propagación de la insurrección prorrusa a otras regiones potencialmente en la mira de Rusia, anunció Turchínov. Rusia criticó las declaraciones, que tildó de “retórica beligerante dirigida a su propia población”.






