Las milicias que se alzaron contra el narcotráfico en el estado mexicano de Michoacán enfrentan ayer un ultimátum del Gobierno para guardar sus armas y eventualmente enrolarse en fuerzas legales, en un momento en el que se encuentra profundamente dividido.
Ante una demanda de más de 3.300 milicianos que han solicitado incorporarse a las fuerzas rurales de Michoacán, las autoridades se apresuran a entregarles uniformes para estrenar tropas en Buenavista y Tomatlán, dos de los primeros municipios que se levantaron en armas hace más de un año para resistir las extorsiones, secuestros y asesinatos del cártel Los Caballeros Templarios.
El Gobierno federal advirtió que cualquier persona que sea sorprendida portando armas a partir de ahora será arrestada.






