Rusia cumplió su amenaza y cortó ayer por impago los suministros de gas a Ucrania, al tiempo que confió en que la medida no afecte a los países europeos que importan combustible ruso a través del sistema de gasoductos ucranianos.
El comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, acusó a Rusia de utilizar el sector energético como arma política contra Ucrania, algo que consideró “inaceptable”.
“Tenemos que ser capaces de darnos cuenta de que Rusia utiliza la energía como arma, no contra la Unión Europea (UE), pero sí decididamente contra Ucrania, y esto es inaceptable”, dijo Oettinger en su discurso inaugural en el noveno Foro Energético Europeo, que se celebra en Bratislava (Eslovaquia).






