El sínodo general de la Iglesia de Inglaterra, comunidad madre de la anglicana, aprobó ayer la ordenación de mujeres como obispos, por primera vez en cerca de 500 años de historia.
Los tres colegios de delegados reunidos en York (norte de Inglaterra) aprobaron, por la mayoría requerida de dos tercios, estos históricos cambios, defendidos por el arzobispo de Canterbury, Justin Welby.
La Iglesia de Inglaterra, una escisión de la católica, cuenta con 80 millones de fieles en 165 países. Las primeras mujeres obispos podrían ahora ser ordenadas en 2015. Los resultados de la votación sobre esta reforma, que dividía a la Iglesia de Inglaterra desde hace varias décadas, fueron acogidos con aplausos e incluso gritos de alegría.






