El Gobierno alemán subrayó ayer “las profundas diferencias de opinión” entre Berlín y Washington sobre el trabajo que deben realizar los servicios de Inteligencia.
“Es algo que no se soluciona con un par de conversaciones”, manifestó en rueda de prensa el portavoz de la Cancillería, Steffen Seibert, quien evitó dar detalles de la conversación mantenida ayer entre la canciller Angela Merkel y el presidente estadounidense, Barack Obama, por ser “confidencial”.
Tras los dos presuntos nuevos casos de espionaje de los servicios secretos de EEUU en Berlín, Seibert se limitó a reiterar la distancia que separa a los dos gobiernos al abordar el papel que debe desempeñar el espionaje entre dos países aliados.






